«Pequeñas gotas de agua llenan un océano»
Cada uno debe recordarse que su pequeña contribución es decisiva cuando se suma al esfuerzo de los demás.
Nunca me gustó la frase “nadie es imprescindible”.
Prefiero pensar que todos somos necesarios.
Mi hijo David, con seis años, era un niño despierto, con razonamientos estructurados y un carácter fuerte. Tenía las ideas claras para su edad, era tozudo y, a veces, tenía rabietas.
Yo no podía entender que su tutora me dijera que no avanzaba en la escuela.
Su letra era muy deficiente, sus dibujos correspondían a los de un niño más pequeño y le costaba seguir el ritmo de sus compañeros. Según la psicóloga del centro, estaba abocado al fracaso escolar.
Con seis años, ¿ya se cuestionaba su futuro?
Pero David tuvo suerte.
Tenía una madre soñadora.
Ese fue mi objetivo: soñar con el futuro de mi hijo hasta convertirlo en una meta. Quería que llegara a la universidad, algo que yo no había podido hacer. Con el tiempo entendí por qué: yo también tenía las mismas dificultades. Lo descubrí al mismo tiempo que las de mi hijo. Es un trastorno con un alto componente hereditario.
Once años después, David es universitario.
Su camino no ha sido fácil, pero ha llegado.
Y sí, ha tenido más oportunidades que muchos otros niños con TDAH.
Ahora mi sueño es otro:
que todos los niños afectados tengan un futuro.
No sé si ese futuro pasa por la universidad, pero sí sé que deben ser felices.
Y que necesitan ayuda para descubrir y desarrollar su potencial.
Desde hace años trabajo cada día desde la asociación que fundé para que nuestros niños sean felices.
Para que nadie vuelva a cuestionar su futuro.
Sueño con compartir esta experiencia con otros padres que empiezan este camino.
Sueño con que entiendan que es posible.
Porque los sueños pueden construirse, pero requieren compromiso.
Sueño con que pequeñas gotas de agua sigan llenando océanos.
© Anna López Campoy
Fundadora TDAH Vallès · Diario de una Hiperactiva
Sí, presiento que este será un año alborotado. Podría utilizar muchas otras palabras, pero esa es la primera que me viene a la cabeza. Así que voy a intentar, antes de que termine el año, hacer una lista de todas aquellas cosas, personas, objetos, actuaciones o situaciones que no aportan paz a mi vida. Leí hace poco que hay valores, como la lealtad, que pueden entenderse de forma distinta según el ámbito de nuestra existencia. También leí que quienes arrastramos valores muy arraigados y no los modificamos a lo largo de la vida estamos, de algún modo, obsoletos. Yo discrepo. Los valores que utilizamos en nuestra vida son muchos y muy variados. Si la vida fuera un cesto y nos dieran a escoger solo tres, seguramente nos costaría decidir. Y si tú solo pudieras quedarte con tres, ¿cuáles elegirías? Yo escogería aquellos que siento que me definen y que, de algún modo, también he mamado desde la cuna. Honestidad Confucio La honestidad es uno...
Comentarios
Esta centrado y lo hace de maravilla, esta medicado muy suavemente y yo lo aconsejo a todo el que me pide opinión.
Ademas esta guapísimo, es un rubio por partida doble, de pelo y de apellido, no ha sacado los ojos azules míos, pero se puede aguantar, en lo demás casi casi como el padre, que soy yo, claro
Un beso muy cordial y adelante.