Hay un concepto del mundo del branding que últimamente no me sale de la cabeza. Lo formuló Marty Neumeier en su libro ZAG (2006): en un mercado saturado de productos y mensajes que se repiten, la diferenciación tradicional ya no es suficiente. Lo que marca la diferencia es la diferenciación radical. Su fórmula es simple: cuando todo el mundo hace zig, haz zag. El zig es seguir el camino estándar. Lo que ya funciona, lo que todos hacen, lo que está validado. El zag es detectar que ese camino ya no aporta ventaja, y proponer otra lógica. No es hacer algo raro para llamar la atención. Es ver lo que los demás no ven porque están mirando todos en la misma dirección. Y entonces pensé en los cerebros neurodivergentes. Porque la investigación lleva años documentando algo que muchos de nosotros ya intuíamos: las personas con TDAH somos excepcionalmente buenas en pensamiento divergente. Generar ideas originales, conectar conceptos que nadie relacionaría, romper los moldes del problema sin da...
Ser mujer, hiperactiva y no parar jamás Hay una pregunta que me han hecho mil veces a lo largo de mi vida: “Anna, ¿es que no te cansas nunca?” Y mi respuesta siempre ha sido la misma: sí, me canso. Claro que me canso. Pero parar… eso ya es otra historia. Soy hiperactiva. Lo supe de adulta, como le ha pasado a muchas mujeres de mi generación. Durante años pensé que simplemente era intensa, exagerada, demasiado de todo. Demasiado entusiasta, demasiado impulsiva, demasiado apasionada. Y resulta que no era demasiado nada. Simplemente era yo. Cuando pasas 25 años en la administración pública, fundas una asociación de TDAH que ha acompañado a más de 8.000 familias, colaboras con la universidad y además escribes un blog, la gente asume que tienes algún tipo de superpoder. No tengo ningún superpoder. Tengo un cerebro que no sabe estar quieto. Y eso tiene sus luces y sus sombras. La parte positiva es que nunca me he aburrido. Siempre hay un proyecto nuevo, una id...