Hoy he aprendido a sonreír a la vida, a no derramar una lágrima por algo que no tiene solución. No ha sido fácil este aprendizaje, han sido necesarias muchas lágrimas de impotencia. He aprendido a dejar de soñar por cosas inalcanzables, a ver el día con los ojos abiertos. Algo muy típico de los hiperactivos: vivir en nuestro mundo de ilusión, pero la edad y la experiencia te hacen pisar la realidad. He aprendido a no juzgar a las personas, todo el mundo tiene una razón para ser como es. Este no ha sido un aprendizaje fácil, de hecho todavía tengo que hacer grandes esfuerzos para no caer en la tentación. He aprendido que, aunque el arcoíris tenga infinidad de colores, la vida no es tan colorida. Sí, he aprendido que la vida es de muchos colores y que también existen los grises. He aprendido a querer a la gente que me quiere y dejar atrás a aquellos que no me necesitan. Tampoco es fácil dejar en el camino a personas que han estado en tu vida, pero ...