Hoy, sin falta, tenía que escribir en el blog. Hoy, sin darme cuenta, han pasado 18 años de mi vida ejerciendo el papel más difícil que nos toca a muchas mujeres que elegimos libremente la opción de ser madres. Es un papel complejo. Tener un hijo es lo más grande y emotivo que puede pasarte. Hace que afloren sentimientos que, cuando eres joven, banalizas o incluso criticas. Son los mismos que ya vivieron nuestras abuelas y nuestras madres, pero que solo se comprenden cuando los experimentas en primera persona. Hoy analizo esos 18 años y soy incapaz de expresar con palabras la lucha que supone tener un hijo y, además, ser madre trabajadora. Aunque nuestra generación ha avanzado y muchos hombres comparten responsabilidades, no siempre ha sido así. Yo soy de una generación en la que, si el padre asumía ciertas tareas, el entorno lo juzgaba. Donde determinados cargos y responsabilidades en una mujer no estaban bien vistos. He sufrido para poder compaginar ambos roles: el de mad...