Ser mujer, hiperactiva y no parar jamás Hay una pregunta que me han hecho mil veces a lo largo de mi vida: “Anna, ¿es que no te cansas nunca?” Y mi respuesta siempre ha sido la misma: sí, me canso. Claro que me canso. Pero parar… eso ya es otra historia. Soy hiperactiva. Lo supe de adulta, como le ha pasado a muchas mujeres de mi generación. Durante años pensé que simplemente era intensa, exagerada, demasiado de todo. Demasiado entusiasta, demasiado impulsiva, demasiado apasionada. Y resulta que no era demasiado nada. Simplemente era yo. Cuando pasas 25 años en la administración pública, fundas una asociación de TDAH que ha acompañado a más de 8.000 familias, colaboras con la universidad y además escribes un blog, la gente asume que tienes algún tipo de superpoder. No tengo ningún superpoder. Tengo un cerebro que no sabe estar quieto. Y eso tiene sus luces y sus sombras. La parte positiva es que nunca me he aburrido. Siempre hay un proyecto nuevo, una id...