Ser mujer, hiperactiva y no parar jamás
Hay una pregunta que me han hecho mil veces a lo largo de mi vida:
“Anna, ¿es que no te cansas nunca?”
Y mi respuesta siempre ha sido la misma: sí, me canso. Claro que me canso. Pero parar… eso ya es otra historia.
Soy hiperactiva. Lo supe de adulta, como le pasa a muchas mujeres de mi generación. Durante años pensé que simplemente era “intensa”, “exagerada”, “demasiado” de todo. Demasiado entusiasta, demasiado impulsiva, demasiado apasionada. Y resulta que no era demasiado nada — simplemente era yo.
Cuando te pasan 25 años en la administración pública, fundas una asociación de TDAH que ha acompañado a más de 8.000 familias, das coñaborad von la universidad y encima escribes un blog… la gente asume que tienes algún superpoder.
No tengo ningún superpoder. Tengo un cerebro que no sabe estar quieto.
Y eso, os lo juro, tiene sus luces y sus sombras.
La parte bonita es que nunca me he aburrido. Ni un solo día de mi vida. Siempre hay un proyecto nuevo, una idea que explorar, una causa que defender. La hiperactividad me ha dado una energía y una capacidad de conexión con las personas que no cambiaría por nada.
La parte difícil es que a veces me he olvidado de mí misma. De parar. De respirar. De escuchar a ese cuerpo que, con los años, ha empezado a pedirme más atención — y con razón.
Hoy, en este momento de mi vida en que se acerca una nueva etapa, me doy cuenta de algo: no parar jamás no es lo mismo que vivir plenamente. A veces parar es el acto más valiente que puede hacer una hiperactiva.
No lo digo desde la resignación. Lo digo desde la sabiduría que da el tiempo.
Seguiré sin parar. Pero aprenderé a elegir mejor dónde pongo mi energía.
Porque ser mujer, hiperactiva y no parar jamás… también significa saber cuándo darte permiso para respirar.
Anna
En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Gabriel García Márquez No hables mal de las mujeres: la más humilde, te digo que es digna de estimación, porque, al fin, de ellas nacimos. Pedro Calderón de la Barca La mujer en el paraíso perdido, mordió el fruto del árbol de la ciencia diez minutos antes que el hombre; y ha mantenido después siempre estos diez minutos de ventaja. Jean Baptiste Alphonse Karr Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer. Domingo Faustino Sarmiento No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres. John Lennon La igualdad de las mujeres debe ser un componente central en cualquier intento para resolver los problemas sociales, económicos y políticos. Kofi Annan Nunca ha de fiarse uno de la mujer que le diga su verdadera edad. Una mujer capaz de decir...
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