Como siempre, mis entradas tienen alguna relación con mi vida, con acontecimientos o situaciones vividas. Hoy es una entrada muy especial. El 18 de junio de 2013 hizo 25 años que me casé, que uní mi vida a una persona que ha compartido conmigo buenos y malos momentos, y que ha sido un pilar importante en mi evolución como persona. Podría decir que todo ha sido perfecto, pero no sería verdad. Como en todas las trayectorias, ha habido momentos buenos y momentos difíciles. Los buenos siempre permanecen; los malos tengo la suerte de olvidarlos rápido, y eso hace que la balanza se incline hacia lo positivo. No fue fácil, no ha sido fácil, no es fácil la convivencia. Solo a base de amor, de capacidad para superar obstáculos, de paciencia y de altruismo, hemos recorrido juntos segundos, minutos y años. El éxito o fracaso de vivir 25 años al lado de otra persona se construye con esas premisas. Estoy segura de que ha sido mucho más duro para mi marido que para mí. Mi condición d...