Seres de luz, que alegran nuestro día, que nos sorprenden con una ocurrencia, cuando ven el lado cómico que tiene la vida. Y devuelven una sonrisa a nuestros cansados labios, sacando punta a todo. Eterna fuente de inteligencia. Siempre nos rescatan del reino de la tristeza, del que bebemos todos los días. Y cuando aparecen, todo parece un poco más sencillo. Porque hay personas que, sin hacer ruido, sostienen mucho más de lo que imaginan.