¿Cuándo empezamos a asumir esta verdad? ¿En qué momento del ciclo vital de nuestra existencia nos planteamos esta cuestión como algo real, inevitable y objetiva? Yo solo puedo explicar mi propia percepción, la que voy experimentando en ese ciclo evolutivo que se hace especialmente visible a partir de los 50 años. Supongo que cada persona lo vive de forma distinta, pero en mi caso la sensación de juventud, de creer que todavía tenía el mundo por montera y que podía hacer todo aquello que me propusiera, me acompañó durante muchos años. Mi voluntad, mi pasión por el trabajo, mi perfeccionismo, mi hiperactividad, mi imaginación y, sobre todo, mi cabezonería, me mantuvieron en ese estado de entusiasmo constante. Pero creo que nuestro cuerpo y nuestra mente son una máquina perfecta. Saben cuándo deben empezar a dar señales de ralentización. Y también saben que, si no empezamos a dosificar nuestras actuaciones a partir de cierta edad, el desgaste será mucho mayor de lo que nuestro propio o...