Ir al contenido principal

18 años siendo madre


Hoy, sin falta, tenía que escribir en el blog. Hoy, sin darme cuenta, han pasado 18 años de mi vida ejerciendo el papel más difícil que nos toca a muchas mujeres que elegimos libremente la opción de ser madres. Es un papel complejo. Tener un hijo es lo más grande y emotivo que puede pasarte. Hace que afloren sentimientos que, cuando eres joven, banalizas o incluso criticas. Son los mismos que ya vivieron nuestras abuelas y nuestras madres, pero que solo se comprenden cuando los experimentas en primera persona. Hoy analizo esos 18 años y soy incapaz de expresar con palabras la lucha que supone tener un hijo y, además, ser madre trabajadora. Aunque nuestra generación ha avanzado y muchos hombres comparten responsabilidades, no siempre ha sido así. Yo soy de una generación en la que, si el padre asumía ciertas tareas, el entorno lo juzgaba. Donde determinados cargos y responsabilidades en una mujer no estaban bien vistos. He sufrido para poder compaginar ambos roles: el de madre y el de profesional con responsabilidad. Es duro marcharte de viaje de trabajo y dejar a tu bebé con fiebre. El sentimiento de abandono es muy intenso. Es duro ver cómo te mira tu familia, interpretando esas miradas como una mezcla de admiración y juicio. Estar a 1.000 km en una reunión y no poder concentrarte porque lo único importante en tu mente es tu hijo. Es duro que su cumpleaños coincida con una jornada en el extranjero. Es duro perderte su primera fiesta de disfraces porque estás en la otra punta del país. Hemos crecido con la idea de que la madre es el pilar de la familia. No cuestiono ese valor, pero no siempre ha sido fácil vivirlo así. También es duro renunciar a un trabajo que te gusta cuando ves que los abuelos ya no pueden cubrir sus necesidades. Sus primeros exámenes, sus primeras frustraciones, sus primeras confidencias. Ahí entiendes que has llegado a tu techo profesional y que hay una etapa, la adolescencia, que no quieres perderte. Es una etapa compleja, pero también decisiva. Quería que supiera que estaba ahí, para acompañarle si lo necesitaba. No sé qué valoración hará algún día mi hijo, pero sí sé que he estado a su lado en los momentos importantes. He intentado evolucionar, entender que su contexto no es el mío, que sus problemas, aunque se parezcan, no son iguales. Hoy he recordado aquel día, hace 18 años, cuando entraba en quirófano para una cesárea. El miedo, la ansiedad por verle. Tengo grabados los pasillos, el ascensor, la entrada al paritorio de la antigua Clínica Dexeus. La cara del tocólogo, la mano de la comadrona, la sensación de la intervención. Y, en menos de diez minutos, David estaba ya entre nosotros. Recuerdo cuando me lo pusieron sobre el pecho. Le miraba buscando si todo estaba bien. Me sorprendía la perfección de un ser tan pequeño. Sentí que era parte de mí en todos los sentidos. En ese momento pedí tener la capacidad de acompañarle bien en la vida. De aprender a ser madre sin manual, porque no existe. Hoy, 18 años después, sigo pensando lo mismo: es el papel más exigente, pero también el más importante que puedes desempeñar en la vida.

Comentarios

Begoña González ha dicho que…
Hola Anna,sólo decir que me has hecho llorar y que como madre que yo también soy,sólo espero que éste,el papel más importante de mi vida,sepa desempeñarlo por lo menos tan bien como lo hizo mi madre y mi hija,cuando tenga mi edad,esté orgullosa de su madre como yo lo estoy de la mia.
ROSMARI MAYO ha dicho que…
Anna sabes que soy una llorona,pues que sepas que me has hecho aflorar lo más hondo de mis sentimientos.Mi hijo tiene 11 años y espero hacer mi papel de madre la mitad de bien que lo has hecho tú.

Entradas populares de este blog

Presiento que este será un año… alborotado.

Sí, presiento que este será un año alborotado. Podría utilizar muchas otras palabras, pero esa es la primera que me viene a la cabeza. Así que voy a intentar, antes de que termine el año, hacer una lista de todas aquellas cosas, personas, objetos, actuaciones o situaciones que no aportan paz a mi vida. Leí hace poco que hay valores, como la lealtad, que pueden entenderse de forma distinta según el ámbito de nuestra existencia. También leí que quienes arrastramos valores muy arraigados y no los modificamos a lo largo de la vida estamos, de algún modo, obsoletos. Yo discrepo. Los valores que utilizamos en nuestra vida son muchos y muy variados. Si la vida fuera un cesto y nos dieran a escoger solo tres, seguramente nos costaría decidir. Y si tú solo pudieras quedarte con tres, ¿cuáles elegirías? Yo escogería aquellos que siento que me definen y que, de algún modo, también he mamado desde la cuna. Honestidad Confucio La honestidad es uno...

Te presto mis zapatos?

Recuperando entradas , esta es del 2008.

Hoy he aprendido a sonreir a la vida, a no derramar una lagrima por algo que no tiene solución. No ha sido facil este aprendizage,han sido necesarias muchas lagrimas de impontencia He aprendido a dejar de soñar por cosas inalcanzables, a ver el día con los ojos abiertos. Algo muy tipico de los hiperactivos, vivir en nuestro mundo de ilusiòn, pero la edad y la experiencia te hace pisar la realidad. He aprendido a no juzgar a las personas, todo el mundo tiene una razón para ser como es . Este, no ha sido un aprendizage facil, de hecho todavia tengo que hacer grandes esfuerzo para no caer en la tentaciòn. He aprendido que aunque el arcoiris tenga infinadad de colores, la vida no es tan colorida. Si, he aprendido que la vida es demuchos colores, y que tambien existen los grises. He aprendido a querer a la gente que me quiere y dejar atrás aquellos que no me necesitan. Tampoco es facil, dejar en el camino personas que han estado en tu vida, pero que cuando descubres que solo lo hacen p...