NACEMOS DESNUDOS
Nacemos desnudos…, desnudos de todo: de prejuicios, de maldades, de sentimientos, de ilusiones, de fantasías… Hoy ya no es extraño ver a personas desnudas en la playa, en los anuncios, en la prensa; nos hemos acostumbrado a enseñar nuestro cuerpo. Pero, a la misma vez, nos hemos acostumbrado a tapar nuestra ALMA. Nace desnuda, pero con el tiempo esta se llena de verdades, mentiras, sufrimiento, rencor, odio, amor, amistad. ¿Cuántas veces hacemos el ejercicio de mirar nuestra ALMA desnuda? ¿Cuántas veces somos honestos y sacamos de ella nuestros odios, nuestros miedos, nuestras frustraciones? ¿Y cuántas veces somos honestos y nos enseñamos a nosotros mismos nuestras debilidades? Hay siempre un rinconcito de ella que guarda nuestros secretos más inconfesables. Secretos que pueden ser un gran amor prohibido, un gran odio, una gran frustración. Yo confieso que no es agradable hacerlo y, cuando lo he hecho, me quedo mal conmigo misma, pues encuentro aquello, a veces feo, que pienso de algunas personas; a veces deseos que no son políticamente correctos; a veces odios inconfesables y, sobre todo, frustración. La vida está llena de ella, pero la vida nos empuja a seguir, es así… no podemos parar. Y solo dentro de ese rinconcito quedan sepultados nuestros anhelos. PERO SAQUÉMOSLOS. NO ES MALO DESNUDAR EL ALMA. NO ES MALO DESNUDAR EL CUERPO, si con ello sacamos a la luz lo que realmente somos.
Comentarios