Esta ha sido una semana difícil en el ámbito laboral.
He sido testigo de situaciones que generan incomodidad. Decisiones difíciles de entender y actitudes que, en ocasiones, parecen alejadas de los valores que deberían guiar determinados entornos profesionales.
Hay momentos en los que dan ganas de salir de una reunión, de romper el silencio y decir en voz alta lo que uno percibe como injusto.
Pero no siempre es el momento. No siempre es el lugar.
Con el tiempo aprendes que resistir también forma parte del proceso.
Que aguantar no es debilidad, aunque tiene un límite.
Y que cuando ese límite se cruza, ya no hay términos medios.
La autoridad no debería confundirse con la imposición.
Ni la responsabilidad con la falta de criterio.
Lo más complejo no es solo lo que ocurre, sino la distancia entre lo que se dice y lo que realmente se hace.
Aun así, conviene no perder perspectiva.
Los contextos cambian.
Las personas pasan.
Pero lo que uno es, permanece.
Y también permanece la memoria de quienes observan, de quienes trabajan, de quienes sostienen el día a día con compromiso.
Seguiremos viendo cómo evoluciona la situación.
Mientras tanto, el reto es claro:
mantener la coherencia, la calma y la dignidad, incluso cuando el entorno no acompaña.
Firma
© Anna López Campoy
Fundadora TDAH Vallès · Diario de una Hiperactiva
Sí, presiento que este será un año alborotado. Podría utilizar muchas otras palabras, pero esa es la primera que me viene a la cabeza. Así que voy a intentar, antes de que termine el año, hacer una lista de todas aquellas cosas, personas, objetos, actuaciones o situaciones que no aportan paz a mi vida. Leí hace poco que hay valores, como la lealtad, que pueden entenderse de forma distinta según el ámbito de nuestra existencia. También leí que quienes arrastramos valores muy arraigados y no los modificamos a lo largo de la vida estamos, de algún modo, obsoletos. Yo discrepo. Los valores que utilizamos en nuestra vida son muchos y muy variados. Si la vida fuera un cesto y nos dieran a escoger solo tres, seguramente nos costaría decidir. Y si tú solo pudieras quedarte con tres, ¿cuáles elegirías? Yo escogería aquellos que siento que me definen y que, de algún modo, también he mamado desde la cuna. Honestidad Confucio La honestidad es uno...

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