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Cuando el entorno pone a prueba tus valores

Esta ha sido una semana difícil en el ámbito laboral. He sido testigo de situaciones que generan incomodidad. Decisiones difíciles de entender y actitudes que, en ocasiones, parecen alejadas de los valores que deberían guiar determinados entornos profesionales. Hay momentos en los que dan ganas de salir de una reunión, de romper el silencio y decir en voz alta lo que uno percibe como injusto. Pero no siempre es el momento. No siempre es el lugar. Con el tiempo aprendes que resistir también forma parte del proceso. Que aguantar no es debilidad, aunque tiene un límite. Y que cuando ese límite se cruza, ya no hay términos medios. La autoridad no debería confundirse con la imposición. Ni la responsabilidad con la falta de criterio. Lo más complejo no es solo lo que ocurre, sino la distancia entre lo que se dice y lo que realmente se hace. Aun así, conviene no perder perspectiva. Los contextos cambian. Las personas pasan. Pero lo que uno es, permanece. Y también permanece la memoria de quienes observan, de quienes trabajan, de quienes sostienen el día a día con compromiso. Seguiremos viendo cómo evoluciona la situación. Mientras tanto, el reto es claro: mantener la coherencia, la calma y la dignidad, incluso cuando el entorno no acompaña. Firma © Anna López Campoy Fundadora TDAH Vallès · Diario de una Hiperactiva

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