La juventud
Cuando uno es joven hace afirmaciones absolutas, rotundas, casi como sentencias de vida. Con el tiempo descubres que muchas de ellas eran simplemente fruto de la juventud.
La vida parece muy larga cuando eres joven y muy corta a medida que pasan los años. El tiempo y las circunstancias te obligan a revisar aquello que dabas por inamovible.
Te das cuenta de que te has contradicho, de que has cambiado. Y no siempre es fácil aceptarlo.
Crecer consiste, en parte, en eso: en pasar del “nunca” al “tal vez”.
No es fácil entender que la vida no es un camino de rosas. Que los padres envejecen y se van. Que los hijos crecen y construyen su vida, no al margen de la tuya, pero sí en paralelo.
Tampoco es fácil aceptar que, a veces, la pareja cambia, que busca en otro lugar aquello que un día compartisteis: la ilusión.
Y tampoco es fácil mirar atrás y reconocer todo lo que quedó por el camino: ilusiones, amistades, proyectos, incluso partes de uno mismo.
Aun así, la vida también tiene otra cara. Con el tiempo llegan nuevas personas, nuevos vínculos, otras formas de familia.
Yo todavía no estoy ahí, pero empiezo a entender que ese momento llegará. Y quizá, cuando llegue, podré decir que he aprendido algo más sobre lo que significa crecer.
Comentarios
Anna,,,,como tu bien sabes la miseria tambien abunda en los palacios,,,no tan solo en los bancos de parques.
Animo te da un TDAH combinado con ganas vivir y amar!!!
Saludos a tu familia.