Hace unos días que tengo pendiente escribir esta entrada.
Quizá no tenía prisa porque ya había podido compartir mi alegría con las personas más cercanas y también con muchos amigos en Facebook.
El hecho de que David haya aprobado la selectividad con una nota que supera nuestras expectativas ha llenado estos días de una gran satisfacción.
Saber que, a partir de ahora, cuando hable con otras familias podré no solo dar esperanza, sino también poner como ejemplo real la evolución de David, tiene un valor especial.
Es importante analizar cómo han evolucionado los chicos que empezaron desde pequeños en la asociación. Entender su trayectoria escolar y las herramientas que han tenido a su alcance nos permite orientar mejor a las familias que llegan buscando ayuda.
Hay aspectos que están claros.
Los tratamientos multimodales son el enfoque adecuado. Sin embargo, no siempre está igual de claro para todos: familias, centros educativos o incluso algunos profesionales.
Todavía hay padres que dudan si merece la pena invertir en apoyo profesional.
Y sí, merece la pena.
Contar con un buen reeducador, que sepa plantear el trabajo a lo largo del curso y que esté coordinado con el tutor y el especialista, es una de las mejores decisiones que puede tomar una familia.
Pero hay otros factores igual de importantes.
La implicación familiar es clave.
Y no se trata de falta de interés. Ocurre que, una vez que hay diagnóstico, visita médica y tratamiento, muchas familias sienten que ya está todo hecho. Y no es así.
El niño crece.
Cada etapa trae nuevas dificultades y nuevos retos.
Un ejemplo claro es la baja participación en grupos de padres. A veces se perciben como poco útiles, pero la experiencia demuestra lo contrario. En cada encuentro se comparten situaciones reales, estrategias que han funcionado y nuevas formas de afrontar problemas que, en casa, pueden desbordar.
También es importante asistir a cursos específicos, jornadas y espacios donde los profesionales actualizan conocimientos y ofrecen nuevas perspectivas sobre el TDAH y sus comorbilidades a lo largo del proceso escolar.
Desde el ámbito asociativo se realiza un esfuerzo constante que, en ocasiones, no siempre es comprendido. Algunas familias consideran que, por una cuota anual, el servicio debe ser completo, sin tener en cuenta el trabajo altruista que hay detrás.
Solo quería dejar constancia de algo claro:
cuando se aplican las herramientas adecuadas, muchos niños y jóvenes con TDAH salen adelante.
La implicación familiar sigue siendo un elemento clave que merece reflexión.
© Anna López Campoy
Fundadora TDAH Vallès · Diario de una Hiperactiva
Sí, presiento que este será un año alborotado. Podría utilizar muchas otras palabras, pero esa es la primera que me viene a la cabeza. Así que voy a intentar, antes de que termine el año, hacer una lista de todas aquellas cosas, personas, objetos, actuaciones o situaciones que no aportan paz a mi vida. Leí hace poco que hay valores, como la lealtad, que pueden entenderse de forma distinta según el ámbito de nuestra existencia. También leí que quienes arrastramos valores muy arraigados y no los modificamos a lo largo de la vida estamos, de algún modo, obsoletos. Yo discrepo. Los valores que utilizamos en nuestra vida son muchos y muy variados. Si la vida fuera un cesto y nos dieran a escoger solo tres, seguramente nos costaría decidir. Y si tú solo pudieras quedarte con tres, ¿cuáles elegirías? Yo escogería aquellos que siento que me definen y que, de algún modo, también he mamado desde la cuna. Honestidad Confucio La honestidad es uno...
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