Hubo un momento en el que creíste que la tristeza sería eterna, y sin embargo volviste a sorprenderte riendo sin parar.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor, y después apareció alguien a quien no pudiste dejar de querer cada día más.
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir, y entonces conociste a esa persona que estuvo contigo en los mejores y en los peores momentos.
Hubo un momento en el que pensaste que la comunicación con alguien se había perdido, y fue entonces cuando una señal inesperada volvió a acercaros.
Hubo un momento en el que una pelea parecía no tener solución, y terminó en un abrazo.
Hubo un momento en el que un examen parecía imposible, y hoy es solo una etapa más superada.
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo, y hoy puedes mirar al futuro con más tranquilidad.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo, y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte, y de repente alguien supo leer lo que sentías sin que dijeras nada.
Así como hubo momentos en los que la vida cambió en un instante, no olvides que un solo instante también puede cambiar tu vida.
Aún habrá momentos en los que lo que hoy parece imposible se convierta en realidad.
“Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de todo lo que puede llegar a ser.”
Cuéntales esto a las personas que forman parte de tu vida, aunque no las veas siempre o no hables con ellas a menudo.
Recuerda: todo lo que sucede, sucede por una razón.
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Fati
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