Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine. Por eso he decidido vivirla con más intensidad.
El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico engorda. Lo bonito cuesta. El sol que ilumina tu rostro también lo marca. Y lo realmente bueno de esta vida… despeina.
Hacer el amor despeina.
Reír a carcajadas despeina.
Viajar, volar, correr o meterte en el mar despeina.
Quitarte la ropa despeina.
Besar a quien amas despeina.
Jugar despeina.
Cantar hasta quedarte sin aire despeina.
Bailar hasta olvidar si fue buena idea ponerte tacones altos… también despeina.
Así que, cuando nos veamos, probablemente estaré despeinada.
Porque lo único que importa es que, al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.
Por eso mi recomendación es sencilla: entrégate, come bien, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, canta, ponte guapa, ponte cómoda y disfruta.
Y, sobre todo, deja que la vida te despeine.
Porque lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, tengas que volver a peinarte.
© Anna López Campoy · Diario de una Hiperactiva
Comentarios