Una de las situaciones más habituales en la Asociación es recibir a unos padres preocupados, asustados, temerosos y, sobre todo, absolutamente perdidos ante lo que es el síndrome de TDAH que acaban de diagnosticar a sus hijos.
En este caso, a su hij@. La madre llorando a lágrima viva, el padre muy asustado y rígido, con la mirada perdida. Tres horas de una tarde dedicadas a tranquilizarlos, explicarles qué es el TDAH, cómo ha evolucionado David y buscando herramientas para poder ayudarles, a ellos y, sobre todo, a su hij@.
Dos años después, recibimos el siguiente mail en el correo de la Asociación:
Buenas tardes, les comunico mi deseo de darme de baja de la Asociación, debido a que no podemos asistir a charlas ni a otras actividades.
Gracias.
Firmado: podría ser cualquiera…
Nuria, María, Antonia, Josefa, Luis, Paco…
El primer año asistieron a todos los cafés de familias, escuelas de padres y asambleas.
El segundo año se les aconsejó una reeducadora de las que colaboran (cobrando su trabajo) con la Asociación y, al final de curso, la evolución fue muy buena. Pero esta reeducadora decidió que ya no necesitaban más a la Asociación y los padres han decidido darse de baja. Ellos siguen con la reeducadora a nivel particular.
Falta de honestidad y de fidelidad a las personas que confiaron en su profesionalidad.
Es decir, la familia ha utilizado la Asociación solo para solucionar su problema. No entraba en sus planes, ni ha entrado nunca, dedicar alguna hora de forma altruista hacia los demás. Tuvieron la suerte de encontrar personas cuando lo necesitaron.
La reeducadora utilizó la Asociación para adquirir experiencia, currículum y aprovechar todas las herramientas que ponemos a su disposición para poder garantizar a las familias que estamos ofreciendo profesionales preparados. Cobrando su trabajo, claro. Sin devolver nada a la Asociación.
Qué pena.
Si los padres actuamos así, ¿qué ejemplo y qué valores transmitimos a nuestros hijos?
Cada vez que esto sucede, y ocurre con frecuencia, me hago la misma pregunta: ¿vale la pena seguir?
Mi hijo ya tiene 20 años, está en la universidad. Yo sigo dedicando, después de más de 10 años, muchísimas horas a compartir mi propia experiencia para que los padres dejen de ver el TDAH como un problema y lo conviertan en una cualidad. Sigo buscando recursos, pensando cómo mejorar cada día.
Pero no estoy sola. Han sido muchas las personas que han ayudado a la Asociación a ser lo que es: una fuente de recursos donde las familias y los afectados encuentran, en la mayoría de los casos, refugio a sus angustias y herramientas para ayudarles a que su síndrome sea algo positivo, y sepan canalizar todo lo bueno que puede aportarles como persona.
Porque tiene muchas cosas positivas padecer TDAH. Solo hay que aprender a canalizarlo.
Son muchas las familias que actúan así, pero hay algunas que me duelen especialmente. Pasan de estar desoladas a tener mucha más tranquilidad, porque han aprendido recursos y, sobre todo, han aceptado la situación.
Son estas familias las que deberían dar algunas horas a la sociedad, compartiendo sus vivencias. Explicar cómo llegaron y cómo, dos años después, han conseguido encarrilar la situación.
En fin, les digo lo mismo que les dije a otros.
"TANTA PAZ LLEVES..... COMO TRANQUILIDAD DEJAS" tranquilidad de conciencia de los que hemos estado ahí, cuando nos han necesitado.

Comentarios
Seria interesante que si fuese de tu interés lo hicieses llegar a los colegios de tu ciudad.
Te quiero decir que este articulo ultimo tuyo esta escrito sobre un fondo que me es casi imposible leer, míralo pues se confunden las letras con el color del fondo.
Un abrazo amiga y hasta pronto y que tu los hiperactives bien.
Si, he leido tu pos, y siempre compartimos puntos de vista, será por experiencia o afinidad.
Bss para ti y tu familia.