Esta canción siempre me ha sugerido un mensaje muy personal.
Habla de lo que llevamos dentro.
De esas partes que a veces mostramos y otras escondemos.
De puertas que se abren y se cierran según el momento,
según las personas,
según la vida.
Hay días en los que todo fluye,
y otros en los que cuesta reconocerse.
A veces somos fuertes.
Otras, simplemente estamos.
Y no pasa nada.
Porque al final todos somos un poco así:
cambiantes, contradictorios, en construcción constante.
Esta canción me recuerda que no todo lo que vemos es lo que hay,
y que entendernos también forma parte del camino.
© Anna López Campoy
Comentarios