Esta canción siempre me ha sugerido un mensaje de superación.
Llegar a la meta cuesta.
Cuesta mucho llegar.
Y cuando estás en ella, mantenerse cuesta más.
Procura no descuidarte
ni mirar hacia atrás,
porque todo lo conseguido
se puede perder.
Aquí no regalan nada.
Todo tiene un precio.
Cada peldaño que subes
es un peldaño que exige esfuerzo.
Hay que sostener el paso.
Sin perder el ritmo.
Porque cuando fallas,
no siempre hay una mano que te sujete.
Vuela alto.
No te quedes cerca del suelo.
Porque cuando uno se queda abajo,
es más fácil que lo derriben.
Aprovecha el momento.
Cuando el viento sopla a favor,
hay que avanzar.
Sin dudar.
Porque quedarse atrás
también tiene un coste.
© Anna López Campoy

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