Esta canción siempre me ha sugerido un mensaje de superación.
Llegar a la meta cuesta.
Cuesta mucho llegar.
Y cuando estás en ella, mantenerse cuesta más.
Procura no descuidarte
ni mirar hacia atrás,
porque todo lo conseguido
se puede perder.
Aquí no regalan nada.
Todo tiene un precio.
Cada peldaño que subes
es un peldaño que exige esfuerzo.
Hay que sostener el paso.
Sin perder el ritmo.
Porque cuando fallas,
no siempre hay una mano que te sujete.
Vuela alto.
No te quedes cerca del suelo.
Porque cuando uno se queda abajo,
es más fácil que lo derriben.
Aprovecha el momento.
Cuando el viento sopla a favor,
hay que avanzar.
Sin dudar.
Porque quedarse atrás
también tiene un coste.
© Anna López Campoy
Sí, presiento que este será un año alborotado. Podría utilizar muchas otras palabras, pero esa es la primera que me viene a la cabeza. Así que voy a intentar, antes de que termine el año, hacer una lista de todas aquellas cosas, personas, objetos, actuaciones o situaciones que no aportan paz a mi vida. Leí hace poco que hay valores, como la lealtad, que pueden entenderse de forma distinta según el ámbito de nuestra existencia. También leí que quienes arrastramos valores muy arraigados y no los modificamos a lo largo de la vida estamos, de algún modo, obsoletos. Yo discrepo. Los valores que utilizamos en nuestra vida son muchos y muy variados. Si la vida fuera un cesto y nos dieran a escoger solo tres, seguramente nos costaría decidir. Y si tú solo pudieras quedarte con tres, ¿cuáles elegirías? Yo escogería aquellos que siento que me definen y que, de algún modo, también he mamado desde la cuna. Honestidad Confucio La honestidad es uno...

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