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De la película "Como agua para el chocolate"

"Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Es más, déjeme decirle algo que a nadie le he confiado. Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígene tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuales son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo q...

Dias Rojos.

"- ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo? - ¿Color rojo? Querrá decir negro. No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué" Desayuno en Tiffany’s, Truman Capote

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Lo que he aprendido

Después de mis … años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido: El tiempo pasa. La vida ocurre. Las distancias separan. Los hijos crecen. Los trabajos van y vienen. La pasión cambia. Las personas no siempre hacen lo que deberían. El corazón se rompe. Los padres mueren. Algunos olvidan lo que hiciste por ellos. Las carreras llegan a su fin. La vida es como una máquina de escribir: cada paso que damos marca una letra. Y así vamos escribiendo, poco a poco, el prólogo de nuestro destino.

Cuando la amistad depende de las circunstancias

A veces no es fácil asumir que no todas las relaciones significan lo mismo para ambas partes. Hay vínculos que creemos sólidos, construidos a base de tiempo, confianza y momentos compartidos. Y, sin embargo, desaparecen cuando dejan de ser útiles. Eso es lo que más cuesta entender. No la distancia, no el cambio. Sino descubrir que, para otros, la relación siempre fue circunstancial. Aun así, hay algo que no cambia: seguir estando cuando hace falta, no por lo que recibes, sino por quién eres. Porque, por encima de todo, están las personas.

Imaginar otra forma de vivir

Imaginar otra forma de vivir Este es mi deseo de Navidad para todos. Hay canciones que no pasan. Siguen presentes porque lo que dicen sigue siendo necesario. Son una invitación a imaginar otra forma de vivir. A veces basta con que alguien escuche ese mensaje y se detenga a pensar que quizá sí es posible hacerlo distinto. Quizá por eso siguen vigentes. Porque hablan de algo sencillo, pero difícil de sostener: convivir, compartir, respetar. Soñar no cambia el mundo por sí solo. Pero sí cambia la manera en que lo miramos. Y desde ahí, todo puede empezar a moverse.

Hubo un momento

Hubo un momento en el que creíste que la tristeza sería eterna, y sin embargo volviste a sorprenderte riendo sin parar. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor, y después apareció alguien a quien no pudiste dejar de querer cada día más. Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir, y entonces conociste a esa persona que estuvo contigo en los mejores y en los peores momentos. Hubo un momento en el que pensaste que la comunicación con alguien se había perdido, y fue entonces cuando una señal inesperada volvió a acercaros. Hubo un momento en el que una pelea parecía no tener solución, y terminó en un abrazo. Hubo un momento en el que un examen parecía imposible, y hoy es solo una etapa más superada. Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo, y hoy puedes mirar al futuro con más tranquilidad. Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo, y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. Hubo un ...