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Entradas

Que sepas que aqui estaremos siempre, siempre.

Queridos seguidores, Sé que sois conocedores de que, cuando entro en el blog, es porque necesito dejar por escrito mis sentimientos, mis penas o mis alegrías. Hoy es una de esas entradas que no podía dejar de compartir. Quiero hablaros de la trayectoria de una persona con TDAH. Cuando tenía 6 años, pensábamos que sería un gran inconveniente en su vida. Y, en parte, lo ha sido. Pero también ha sido un camino de esfuerzo, constancia y superación. Hoy, David, mi hijo, ha terminado su formación. Ha concluido su carrera de Química en 2014 y en 2015 el máster en Química Industrial. Su esfuerzo ha sido constante, y ese esfuerzo es, y será siempre, su mayor recompensa. Te deseo, hijo, que a partir de ahora tu vida sea algo más tranquila. No porque el entorno profesional sea más fácil, sino porque poder dedicarse a lo que a uno le gusta sigue siendo un privilegio poco frecuente. Confío en que sabrás construir tu camino, igual que has sabido hacerlo hasta ahora. Tu padre y y...

TDAH Vallès TV: un espacio para compartir conocimiento

Ver TDAH Vallès TV A través de este espacio, TDAH Vallès quiere llegar a un mayor número de personas y abrir un nuevo canal de comunicación. Un lugar desde el que compartir conocimiento y aprender de profesionales que nos acompañarán en las diferentes emisiones. Para más información sobre la asociación: www.tdahvalles.org

Yo soy especialista en declarar guerras.

Yo soy especialista en declarar guerras.

La gente que ilumin

Seres de luz, que alegran nuestro día, que nos sorprenden con una ocurrencia, cuando ven el lado cómico que tiene la vida. Y devuelven una sonrisa a nuestros cansados labios, sacando punta a todo. Eterna fuente de inteligencia. Siempre nos rescatan del reino de la tristeza, del que bebemos todos los días. Y cuando aparecen, todo parece un poco más sencillo. Porque hay personas que, sin hacer ruido, sostienen mucho más de lo que imaginan.

La tristeza también tiene su luga

La tristeza incomoda. Nos han enseñado a evitarla, a taparla, a resolverla rápido. Pero la tristeza no es un error. Es una señal. A veces aparece cuando algo importa. Cuando algo se pierde. Cuando algo no encaja. No siempre hay que apartarla. A veces basta con entenderla. Porque, si se escucha, la tristeza ordena. Pone límites. Y, en ocasiones, también protege. No todo lo que duele hay que eliminarlo. Algunas cosas solo necesitan ser comprendidas.

La luz de Nelson Mandela

La luz de Nelson Mandela Después de 27 años en la cárcel y ser elegido en 1994 presidente electo de Sudáfrica, Nelson Mandela compartió con el mundo entero uno de sus poemas favoritos, escrito por Marianne Williamson:  “Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, la que nos atemo riza. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no serlo? Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Esta grandeza de espíritu no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros”.

Cuando el cuerpo empieza a marcar el ritmo

¿Cuándo empezamos a asumir esta verdad? ¿En qué momento del ciclo vital de nuestra existencia nos planteamos esta cuestión como algo real, inevitable y objetiva? Yo solo puedo explicar mi propia percepción, la que voy experimentando en ese ciclo evolutivo que se hace especialmente visible a partir de los 50 años. Supongo que cada persona lo vive de forma distinta, pero en mi caso la sensación de juventud, de creer que todavía tenía el mundo por montera y que podía hacer todo aquello que me propusiera, me acompañó durante muchos años. Mi voluntad, mi pasión por el trabajo, mi perfeccionismo, mi hiperactividad, mi imaginación y, sobre todo, mi cabezonería, me mantuvieron en ese estado de entusiasmo constante. Pero creo que nuestro cuerpo y nuestra mente son una máquina perfecta. Saben cuándo deben empezar a dar señales de ralentización. Y también saben que, si no empezamos a dosificar nuestras actuaciones a partir de cierta edad, el desgaste será mucho mayor de lo que nuestro propio o...