¿Haz espacio para lo nuevo? ¿Tienes la costumbre de guardar objetos que ya no utilizas, pensando que algún día podrían hacerte falta? ¿Acumulas ropa, zapatos, muebles o utensilios domésticos que llevan años sin uso? ¿Incluso guardas dinero con miedo a gastarlo, por si más adelante lo necesitas? Y por dentro, ¿qué haces con lo que sientes? ¿Guardas enfados, resentimientos, tristezas o miedos? Eso también pesa. A veces no nos damos cuenta de hasta qué punto acumulamos cosas, pero también emociones, ideas y recuerdos que ya no aportan nada. Y mientras seguimos sosteniendo lo viejo, apenas dejamos espacio para lo nuevo. Vaciar no siempre significa perder. Muchas veces significa abrir. Abrir espacio, abrir etapas, abrir posibilidades. Por eso conviene revisar lo que guardamos fuera y dentro de nosotros. Limpiar cajones, armarios o rincones olvidados puede ser también una forma de ordenar la mente y la vida. Donar lo que ya no usas, desprenderte de lo que quedó atrás, cerrar pequeñas c...