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Cuando la amistad depende de las circunstancias

A veces no es fácil asumir que no todas las relaciones significan lo mismo para ambas partes. Hay vínculos que creemos sólidos, construidos a base de tiempo, confianza y momentos compartidos. Y, sin embargo, desaparecen cuando dejan de ser útiles. Eso es lo que más cuesta entender. No la distancia, no el cambio. Sino descubrir que, para otros, la relación siempre fue circunstancial. Aun así, hay algo que no cambia: seguir estando cuando hace falta, no por lo que recibes, sino por quién eres. Porque, por encima de todo, están las personas.

Imaginar otra forma de vivir

Imaginar otra forma de vivir Este es mi deseo de Navidad para todos. Hay canciones que no pasan. Siguen presentes porque lo que dicen sigue siendo necesario. Son una invitación a imaginar otra forma de vivir. A veces basta con que alguien escuche ese mensaje y se detenga a pensar que quizá sí es posible hacerlo distinto. Quizá por eso siguen vigentes. Porque hablan de algo sencillo, pero difícil de sostener: convivir, compartir, respetar. Soñar no cambia el mundo por sí solo. Pero sí cambia la manera en que lo miramos. Y desde ahí, todo puede empezar a moverse.

Hubo un momento

Hubo un momento en el que creíste que la tristeza sería eterna, y sin embargo volviste a sorprenderte riendo sin parar. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor, y después apareció alguien a quien no pudiste dejar de querer cada día más. Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir, y entonces conociste a esa persona que estuvo contigo en los mejores y en los peores momentos. Hubo un momento en el que pensaste que la comunicación con alguien se había perdido, y fue entonces cuando una señal inesperada volvió a acercaros. Hubo un momento en el que una pelea parecía no tener solución, y terminó en un abrazo. Hubo un momento en el que un examen parecía imposible, y hoy es solo una etapa más superada. Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo, y hoy puedes mirar al futuro con más tranquilidad. Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo, y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. Hubo un ...

Lecciòn de Vida

Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio. Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar a los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones. Cuando un día el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza. La pena y el llanto se marcharon al sentir el amor y su grandeza. La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba. Comprendí el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida. Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida. Así aprendí a vivir.

Deja que la vida te despeine

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine. Por eso he decidido vivirla con más intensidad. El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico engorda. Lo bonito cuesta. El sol que ilumina tu rostro también lo marca. Y lo realmente bueno de esta vida… despeina. Hacer el amor despeina. Reír a carcajadas despeina. Viajar, volar, correr o meterte en el mar despeina. Quitarte la ropa despeina. Besar a quien amas despeina. Jugar despeina. Cantar hasta quedarte sin aire despeina. Bailar hasta olvidar si fue buena idea ponerte tacones altos… también despeina. Así que, cuando nos veamos, probablemente estaré despeinada. Porque lo único que importa es que, al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser. Por eso mi recomendación es sencilla: entrégate, come bien, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, canta, ponte guapa, ponte cómoda y disfruta. Y, sobre todo, deja que la vi...

Reflexiones con mi amiga Maria.

  ... Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... decidí no esperar a las oportunidades sino yo misma buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo la mejor y que quizás nunca lo fui., Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien «Amigo». Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramient...

Y otra vez Navidad!!

Llega un año más la Navidad, otra vez se ha vuelto a colar casi de incognito en nuestras vidas, tengo que reconocer que no me gusta nada estas fiestas. Porque?, he tenido que analizar en profundidad porque no me gustan estas fiestas, de pequeña, cuando la Navidad es la época en la que más se disfruta, no tengo ningún recuerdo, es curioso, ningún recuerdo, está claro que aunque mis padres eran muy humildes, estoy segura que como todos los padres procuraron que fuéramos felices en esas fechas, y seguro que se esforzaron para que así fuera, y cuando intento recordar un solo momento de los seguramente vividos, NO ME ACUERDO, me da mucha pena, conociendo a mi madre seguro que se quitaba de comer muchas cosas en los días previos , para que yo y mis dos hermanos tuviéramos una navidad feliz, pero por mucho que me esfuerzo no hay manera que acudan los recuerdos a mi mente, PORQUE SERA. Espero que algún día alguien me pueda explicar él PORQUE?.