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Lo que he aprendido

Después de mis … años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido: El tiempo pasa. La vida ocurre. Las distancias separan. Los hijos crecen. Los trabajos van y vienen. La pasión cambia. Las personas no siempre hacen lo que deberían. El corazón se rompe. Los padres mueren. Algunos olvidan lo que hiciste por ellos. Las carreras llegan a su fin. La vida es como una máquina de escribir: cada paso que damos marca una letra. Y así vamos escribiendo, poco a poco, el prólogo de nuestro destino.

Cuando la amistad depende de las circunstancias

A veces no es fácil asumir que no todas las relaciones significan lo mismo para ambas partes. Hay vínculos que creemos sólidos, construidos a base de tiempo, confianza y momentos compartidos. Y, sin embargo, desaparecen cuando dejan de ser útiles. Eso es lo que más cuesta entender. No la distancia, no el cambio. Sino descubrir que, para otros, la relación siempre fue circunstancial. Aun así, hay algo que no cambia: seguir estando cuando hace falta, no por lo que recibes, sino por quién eres. Porque, por encima de todo, están las personas.

Imaginar otra forma de vivir

Imaginar otra forma de vivir Este es mi deseo de Navidad para todos. Hay canciones que no pasan. Siguen presentes porque lo que dicen sigue siendo necesario. Son una invitación a imaginar otra forma de vivir. A veces basta con que alguien escuche ese mensaje y se detenga a pensar que quizá sí es posible hacerlo distinto. Quizá por eso siguen vigentes. Porque hablan de algo sencillo, pero difícil de sostener: convivir, compartir, respetar. Soñar no cambia el mundo por sí solo. Pero sí cambia la manera en que lo miramos. Y desde ahí, todo puede empezar a moverse.

Hubo un momento

Hubo un momento en el que creíste que la tristeza sería eterna, y sin embargo volviste a sorprenderte riendo sin parar. Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor, y después apareció alguien a quien no pudiste dejar de querer cada día más. Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir, y entonces conociste a esa persona que estuvo contigo en los mejores y en los peores momentos. Hubo un momento en el que pensaste que la comunicación con alguien se había perdido, y fue entonces cuando una señal inesperada volvió a acercaros. Hubo un momento en el que una pelea parecía no tener solución, y terminó en un abrazo. Hubo un momento en el que un examen parecía imposible, y hoy es solo una etapa más superada. Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo, y hoy puedes mirar al futuro con más tranquilidad. Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo, y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. Hubo un ...

Lecciòn de Vida

Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio. Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar a los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones. Cuando un día el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza. La pena y el llanto se marcharon al sentir el amor y su grandeza. La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba. Comprendí el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida. Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida. Así aprendí a vivir.

Deja que la vida te despeine

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine. Por eso he decidido vivirla con más intensidad. El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico engorda. Lo bonito cuesta. El sol que ilumina tu rostro también lo marca. Y lo realmente bueno de esta vida… despeina. Hacer el amor despeina. Reír a carcajadas despeina. Viajar, volar, correr o meterte en el mar despeina. Quitarte la ropa despeina. Besar a quien amas despeina. Jugar despeina. Cantar hasta quedarte sin aire despeina. Bailar hasta olvidar si fue buena idea ponerte tacones altos… también despeina. Así que, cuando nos veamos, probablemente estaré despeinada. Porque lo único que importa es que, al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser. Por eso mi recomendación es sencilla: entrégate, come bien, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, canta, ponte guapa, ponte cómoda y disfruta. Y, sobre todo, deja que la vi...