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Entradas

Formar para poder ayudar

Comenzamos la andadura en el nuevo curso escolar. Todavía no hemos abierto después de las vacaciones y ya tenemos a muchas familias solicitando entrevistas para poder iniciar el curso de sus hijos con algunas herramientas que les ayuden a afrontarlo con más tranquilidad. El tema es tan grave en el sistema educativo que, paradójicamente, asociaciones como la nuestra cubren vacíos que la propia Administración no puede cubrir, o tal vez no quiere cubrir por el alto coste que tendría ponerlo en práctica. El curso que presentamos más abajo es la base para que la asociación TDAH Vallès se nutra de profesionales que, una vez realizado, tengan algunos conocimientos sobre cómo afrontar los casos que les llegan a las consultas o a las aulas. Somos conscientes de que nuestros esfuerzos ayudan durante el curso a cientos de niños, que ven cómo, aplicando herramientas muy definidas, mejora su autoestima. También ayudan a las familias a no tener que asumir una carga que no les ...

Cuando todo se detiene

Hoy ha sido un domingo muy raro. Tan raro que siento que todavía no ha terminado. Ha sido un domingo triste. Después de dos meses viendo a mi padre político ingresado en el hospital, con la muerte cada vez más cerca, hoy nos han comunicado que solo es cuestión de horas. Hemos asistido, casi sin reaccionar, a cómo entraba en una fase de coma inducida por la morfina que le administran cada tres horas. Hoy he tenido tiempo de parar. De pensar. La vida, en momentos así, se muestra tal y como es. Frágil. Incierta. He visto cómo alguien pasa de ser fuerte a depender de todo y de todos. Y cómo, incluso en ese punto, sigue siendo la misma persona. También he visto cómo la mirada se apaga poco a poco, aunque haya lucha por mantenerla. Y te das cuenta de algo sencillo: al final, todos llegamos al mismo lugar. En momentos así, uno también revisa su propia manera de vivir. Cómo ha querido, cómo ha estado, qué ha dejado en los demás. Porque todos vamos dejando huella, de una forma u otra. A...

Cuando el esfuerzo da resultado

Hace unos días que tengo pendiente escribir esta entrada. Quizá no tenía prisa porque ya había podido compartir mi alegría con las personas más cercanas y también con muchos amigos en Facebook. El hecho de que David haya aprobado la selectividad con una nota que supera nuestras expectativas ha llenado estos días de una gran satisfacción. Saber que, a partir de ahora, cuando hable con otras familias podré no solo dar esperanza, sino también poner como ejemplo real la evolución de David, tiene un valor especial. Es importante analizar cómo han evolucionado los chicos que empezaron desde pequeños en la asociación. Entender su trayectoria escolar y las herramientas que han tenido a su alcance nos permite orientar mejor a las familias que llegan buscando ayuda. Hay aspectos que están claros. Los tratamientos multimodales son el enfoque adecuado. Sin embargo, no siempre está igual de claro para todos: familias, centros educativos o incluso algunos profesionales. Todavía hay padres q...

Ventanas al mundo: entre el eco y la respuesta

Hace días que no escribo en mi blog y hoy, mientras hacía una tarea tan cotidiana como planchar, he pensado en el porqué. He abierto dos ventanas al mundo. Sí, dos ventanas desde las que puedo interactuar de forma diferente con mis amigos y contactos. TWITTER, VENTANA CON ECO: Es una ventana donde puedo escribir y compartir mis estados en el día a día. Muchas veces me sirve para expresar lo que me pasa, lo que siento, lo que me transmiten las personas o las situaciones. Sustituye, en parte, esa necesidad de salir y gritar. Escribes, expones… y otros leen. FACEBOOK, VENTANA SIN ECO: A diferencia de la anterior, es una ventana más dinámica. Por ella “entran” mis amigos y contactos. Cuando comparto algo, hay respuesta: comentan, opinan, apoyan o discrepan. Es una ventana donde, cuando “gritas”, no hay eco, hay retorno. También me permite “entrar” en la vida de otros: saber de sus días, sus noches, sus problemas o sus alegrías. Sin darte cuenta, ves cambios, momentos difícil...

Cuando el “nunca” se convierte en “tal vez”

La juventud Cuando uno es joven hace afirmaciones absolutas, rotundas, casi como sentencias de vida. Con el tiempo descubres que muchas de ellas eran simplemente fruto de la juventud. La vida parece muy larga cuando eres joven y muy corta a medida que pasan los años. El tiempo y las circunstancias te obligan a revisar aquello que dabas por inamovible. Te das cuenta de que te has contradicho, de que has cambiado. Y no siempre es fácil aceptarlo. Crecer consiste, en parte, en eso: en pasar del “nunca” al “tal vez”. No es fácil entender que la vida no es un camino de rosas. Que los padres envejecen y se van. Que los hijos crecen y construyen su vida, no al margen de la tuya, pero sí en paralelo. Tampoco es fácil aceptar que, a veces, la pareja cambia, que busca en otro lugar aquello que un día compartisteis: la ilusión. Y tampoco es fácil mirar atrás y reconocer todo lo que quedó ...

La gente que suma

Me gusta la gente que vibra, a la que no hay que empujar ni decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que estos se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos. Me gusta la gente que es justa con los demás y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradeciendo estar viva, poder regalar sonrisas, ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio. Me gusta la gente capaz de criticar de forma constructiva y de frente, pero sin lastimar ni herir. La gente que tiene tacto. Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A esos los llamo mis amigos. Me gusta la gente que sabe la importancia de la...

Hay personas… y hay gente

Ya tengo cuarenta y muchos… Si tuviera veinte y pocos, quizá aún me lo creería. Pero hace tiempo que dejé de ser una creyente de discursos totalitarios, fascistas y prepotentes. Ya no engañan a nadie. O no deberían. Hay personas que somos sensibles a la verdad. Personas que hemos crecido, que intentamos hacer de la honestidad nuestra forma de estar. Pero también hay quienes, movidos por mensajes vacíos y objetivos poco claros, manipulan, engañan y reescriben el pasado. Y lo hacen sin pudor. Incluso se permiten juzgar sin ningún tipo de escrúpulo. Hay personas cansadas de vividores, de manipuladores, de quienes necesitan deformar la realidad para justificar sus actos. Discursos que recuerdan a otras épocas, sostenidos desde la imposición y la falta de respeto. Frente a eso, también hay personas que siguen creyendo en las personas. En la honestidad, en la solidaridad, en la sensibilidad hacia lo que ocurre de verdad. Personas que han entendido que no siempre se gana, que ...